Qué se esconde debajo de los pinos

Ante la posible expansión forestal y su impacto ambiental, analizan la biodiversidad en estepas y forestaciones de la Patagonia Andina. Buscan generar nuevos conocimientos y brindar recomendaciones de manejo.

Se estudió cómo se comporta la biodiversidad en la estepa, así como pinares abiertos y cerrados, entre otros sitios. Fotos: aportadas por los investigadores.

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(SLT-FAUBA) Con más de cuatro décadas de edad, gran parte de las forestaciones de pinos ubicados en el norte de la Patagonia Andina estarían en condiciones de ser taladas, al tiempo que diferentes grupos de investigación analizan el impacto de esta actividad sobre los ecosistemas de la región.

En este contexto, la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) realizó un estudio sobre la biodiversidad en ambientes de estepas y plantaciones de pinos, que podría ayudar para determinar la estructura de producción más adecuada para balancear la conservación del ambiente y mantener una explotación viable.

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“A diferencia de otros estudios, consideramos un gradiente continuo de cambio ambiental”, dijo Devoto.

“A diferencia de otros estudios, consideramos un gradiente continuo de cambio ambiental que incluye desde estepas, plantaciones abiertas de pinos (que permite incorporar un manejo silvopastoril) y pinares cerrados”, explicó Mariano Devoto, investigador de la cátedra de Botánica General de la FAUBA, quien dirigió los estudios junto a Pedro Tognetti, del departamento de Métodos Cuantitativos. Ambos son investigadores del CONICET. El grupo de estudio interdisciplinario también incluyó al Ingeniero Agrónomo Norberto Montaldo y las tesistas de grado Sofía Cinque y Camila Fernández Castro.

El trabajo fue financiado por el Ministerio de Agroindustria de la Nación para estudiar el manejo de la biodiversidad en sistemas productivos forestales. Las investigaciones se concentraron en 20 sitios (cuatro estepas y 16 pinares) ubicados en las cercanías de Junín de los Andes, provincia de Neuquén. Allí se estudiaron diferentes grupos de organismos (plantas, polinizadores y aves). Un aspecto novedoso del proyecto es que, además del enfoque tradicional en la biodiversidad de organismos, se incluyeron algunas de las funciones ecológicas que desempeñan (polinización o regeneración, entre otros) y, en algunos casos, este abordaje implicó estudiar las interacciones entre especies (como entre plantas y polinizadores).

División Pinos

Un cerco define el límite abrupto entre una plantación de pinos y la estepa.

“En general, en la Patagonia los estudios anteriores se focalizaron en dos o a lo sumo tres categorías (sitios con y sin pinos, o estepa en comparación a pinares abiertos y pinares cerrados). Nuestro interés fue analizar los cambios graduales de intensidad de producción forestal y cómo varía el impacto sobre la biodiversidad en estos ambientes”, destacó Devoto al sitio de divulgación científica Sobre la Tierra.

Los resultados del proyecto pueden brindar información para diferentes prácticas productivas: “Uno de los objetivos es generar una recomendación de manejo en términos de balancear la producción y sus impactos. Es decir, determinar hasta dónde podríamos ajustar la densidad de árboles y el manejo del rodal para no generar cambios drásticos en la biodiversidad, considerando cuánta madera se produce. Al final aspiramos a desarrollar un análisis realista que incorpore variables económicas útiles para el productor y decisores a nivel provincial”.

Las especies animales y vegetales, sus funciones e interacciones son aspectos clave para regenerar las estepas ante la extensión y la intensificación de las forestaciones: “El trabajo da pautas para el manejo de los bosques que permitirían mantener localmente a numerosas especies vegetales en pie o como semillas en el suelo, las aves o los insectos”, afirmó Tognetti.

Resultados y sorpresas

En los cuatro años que demandó el estudio de la biodiversidad en las forestaciones,  los investigadores de la FAUBA confirmaron muchas de sus predicciones previas, aunque también surgieron resultados inesperados: “Como se esperaba, en términos cuantitativos, la riqueza de especies de la estepa fue mayor a la de los pinares. No obstante, cualitativamente encontramos que la composición de las especies que aparecían bajo los pinares fue una versión muy empobrecida de la estepa en lugar de albergar un conjunto de especies asociado a este tipo de disturbio”, afirmó Devoto.

Además, agregó: “En general encontramos que las componentes estructurales de la biodiversidad variaron proporcionalmente con el aumento de producción maderera. No hay un punto donde el sistema se derrumbe abruptamente y a partir del cual debamos limitar la cobertura de árboles para evitar un daño irreparable. Tanto la riqueza de especies de vegetales, como de aves y polinizadores, así como la interacción entre los componentes, cayeron casi linealmente con el aumento de la edad de la plantación y su cobertura”.

Los investigadores buscan avanzar en el estudio de indicadores económicos y de estrategias productivas

En cambio, se encontraron respuestas más marcadas para el banco de semillas del suelo, que está altamente relacionado con la recuperación de la estepa: “En general, el número y la heterogeneidad de semillas recolectadas y germinadas en la estepa fue mayor que el registrado en la plantaciones. Al considerar el levantamiento de una plantación es interesante saber que un manejo de un pinar abierto permitiría mantener más especies de plantas en pie o como banco de semillas. Esto favorecería la recuperación de la estepa tanto en tiempo como en composición”, comentó Tognetti.

En cuanto a los resultados inesperados, se destacó el índice de equitatividad, como un indicador de la biodiversidad: “La estepa tiene más cantidad de especies y una mayor dominancia de algunas especies en particular. En tanto las plantaciones de pinos presentan pocas especies pero que comparten más igualitariamente los recursos disponibles”, afirmó.

No obstante, el investigador advirtió: “Si sólo usamos este indicador, bajo el supuesto de que un sistema más equitativo brinda una gama más amplia de servicios ecosistémicos, podríamos sacar conclusiones erradas. Este resultado no quiere decir que las plantaciones sean mejores, ya que el pinar brinda un conjunto de servicios válidos, como la provisión de madera, y la estepa ofrece otros tantos como puede ser la producción de forraje y el mantenimiento de la diversidad.”

Como próximo paso, los investigadores coincidieron en el objetivo de avanzar en el estudio de indicadores económicos y de estrategias productivas para evaluarlos en el marco de este estudio de la biodiversidad. En este sentido, consideraron que el trabajo aporta conocimientos muy valiosos ante la posible expansión de la actividad forestal y su potencial impacto ambiental en la región.

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