Restauran pastizales para impulsar la ganadería de monte

En el noroeste de Santiago del Estero, los pastos sufrieron una fuerte degradación. Investigadores y productores encontraron una posible solución en una práctica tradicional, que podrían ayudar a mejorar el ambiente, la producción y la economía de las comunidades locales.

Fotos: Claudia Marengo, integrante del grupo de trabajo de la FAUBA.

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(SLT-FAUBA) Un proyecto de extensión e investigación participativa de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) busca restaurar las áreas de pastizales del bosque chaqueño que sufrieron al menos seis décadas de degradación, e implementar un sistema sustentable de ganadería de monte. La iniciativa comenzó en 2013 y tomó un giro inesperado tres años después, con el hallazgo de sitios de alto nivel de conservación de pastos, que hoy podrían ayudar a mejorar el ambiente, la producción y la economía de las comunidades locales.

Los pastizales de noreste de Santiago del Estero están muy degradados desde hace décadas, principalmente por el sobrepastoreo. Esto significa una limitación para la producción de ganado vacuno.

“En 2011 viajamos con un grupo de docentes, investigadores y estudiantes al paraje El Retiro donde se encuentra la central campesina Las Lomitas, que forma parte del Mocase (Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina), en el noroeste de la provincia de Santiago del Estero. A partir de ese momento comenzamos a trabajar desde la Facultad para mejorar la producción ganadera de esa comunidad, concentrados en la disponibilidad del forraje”, recordó Pablo Rush, docente de la cátedra de Genética de la FAUBA.

Los pobladores de esta región se dedican principalmente a la producción de cabras, ovejas, maíz, poroto y zapallo para el autoconsumo. Si bien comercializan algunos excedentes (sobre todo de los cabritos) los productores plantearon a los investigadores la necesidad de incorporar el ganado bovino a sus sistemas, como otra fuente de ingreso económico. Si bien producían vacas en épocas anteriores, la pérdida de pastizal había limitado esa producción en las últimas décadas.

“Si tuvieran una mejor oferta de forraje podría aumentar la diversificación de su producción con vacas y estabilizar la carga de cabras, pero los pastizales están muy degradados: se perdieron hace al menos 60 años, principalmente por sobrepastoreo y una fuerte disminución de la superficie disponible para satisfacer las necesidades de la comunidad”, lamentó Rush, quien actualmente se dedica a trabajar en este proyecto de doctorado que realizará en la Escuela para Graduados de la FAUBA.

El bosque de quebracho, en cambio, está bien conservado: “Estos productores garantizaron la existencia del bosque. Su sistema de producción es una alternativa al desmonte y la ganadería intensiva”, afirmó.

Hoy, la propuesta es producir carne dentro del bosque, e involucra a un equipo de trabajo conformado por Pablo Rush, Luciana Couso, Santiago Cotroneo, Elizabeth Jacobo y Ana Frey, docentes de las cátedras de Genética, Forrajicultura y Ovinotecnia de la FAUBA, junto a estudiantes de Agronomía, de Ciencias Ambientales y la propia comunidad de productores en Santiago del Estero.

¡Eureka!

Para restaurar los pastizales, los investigadores primero clausuraron diferentes áreas degradadas en tres localidades de la región, a 60 km de distancia una de la otra. Si el banco de semillas aún estaba activo, pensaban que las semillas podrían germinar y establecerse nuevamente en ese espacio protegido. Pero pasaron tres años de clausuras y las gramíneas nunca aparecieron.

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Junto a productores locales, los investigadores hallaron áreas protegidas con técnicas tradicionales, donde existe una alta conservación de forrajes, algunos de muy buena calidad nutritiva para los animales.

Pese a esto, el equipo de docentes y estudiantes continuó viajando al noroeste de Santiago del Estero, manteniendo un diálogo con los campesinos y ampliando el conocimiento del sistema. “El fortalecimiento de lazos de confianza con las comunidades locales permitió identificar áreas dentro del bosque en las cuales el pastizal estaba conservado. Eran impresionantes”, se entusiasmó Rush.

Esos pobladores conservaban una práctica tradicional que para los investigadores fue un gran hallazgo. Así lo explicó el profesor: “Antiguamente construían cercos de ramas apiladas, sacadas del mismo área del bosque. Estos espacios podían tener entre tres, cinco y hasta 20 hectáreas, y se utilizan para la producción de cultivos de grano (maíz), protegido del ingreso de animales, o para la conservación y el mantenimiento de animales de trabajo o de carga, como caballos y burros. Algunos pobladores aún tienen esos espacios donde el pasto está muy bien conservado”.

El descubrimiento permitió encontrar una alternativa para avanzar en el proyecto de investigación, frente a los malos resultados que se habían obtenido con la técnica de clausurar las zonas más degradadas: ahí encontraron nueve especies de pastos nativos, muchos de los cuales presentan una alta calidad forrajera. Además, se asombraron al verificar que el banco de semillas disponible en esas áreas manejadas de un modo tradicional también estaba activo fuera de los cercos de ramas.

Azul Popper, integrante del equipo de trabajo, encontró una cantidad similar de semillas a una distancia de hasta 50 m de esos corrales. O sea que esos espacios funcionan como fuentes de propágulos. Los datos surgen de los resultados preliminares de su tesis de grado, que ya permitió identificar nueve especies de gramíneas presentes en los cercos.

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Desde 2013, los investigadores de la FAUBA vienen trabajando junto a las comunidades del lugar para avanzar en una investigación participativa que les permita producir carne dentro del bosque.

“Así nos cambió el foco de la forma de recuperar el pastizal. Empezamos a estudiar la variabilidad genética que existe dentro de esos cercos, para luego restaurar los pastizales a partir de estos sitios con las especies que tengan mejor comportamiento. El objetivo es que estos sistemas se utilicen para animales de producción de carne, y para ello también queremos determinar las condiciones de manejo que permitan mantener el estrato herbáceo sin volver a afectarlo por sobrepastoreo”, dijo Rush, y apuntó: “Queremos determinar las cargas posibles, los momentos de pastoreo y cómo esquematizar las rotaciones, por ejemplo”.

Actualmente, la comunidad está construyendo áreas más grandes con cercos de ramas y alambrados para aumentar la superficie de esos espacios que consideran fuentes de propágulos de semillas y, desde ese lugar, comenzar a restaurar los pastizales de la región.

Rush subrayó que en este proyecto la restauración del sistema no sólo contempla una mirada ecológica, sino también agronómica: “Las especies restauradas tendrán la función de producir carne. Este concepto es una parte novedosa de la iniciativa, porque muchos procesos de restauración no tienen en cuenta el uso antrópico, y nosotros contemplamos el aspecto productivo”.

Nativas

El proyecto de investigación contempla la utilización de especies nativas del noroeste de Santiago del Estero, que poseen un ciclo productivo acorde a las condiciones del lugar, donde sólo llueve en verano.

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El equipo de trabajo está conformado por docentes de las cátedras de Genética, Forrajicultura y Ovinotecnia de la FAUBA, junto a estudiantes de Agronomía, de Ciencias Ambientales y la propia comunidad de productores en Santiago del Estero.

Uno de los problemas para la producción de carne bovina es que estas especies forrajeras son consumidas por los animales durante su pico de crecimiento. Por eso se están evaluando diferentes alternativas: “La propuesta es generar condiciones para no pastorear de manera intensa durante el momento de acumulación máxima de biomasa. Podemos proteger a las especies con pastoreo diferido en el invierno, cuando los pastos no están creciendo”.

Además, otra alternativa es utilizar algunas herramientas de la biotecnología, como los marcadores moleculares, para contrastar la variabilidad genética existente en estos sitios e identificar genotipos adaptados, o incorporar a la producción materiales genéticos dentro de la misma especie pero que tengan mayor producción de forraje, adaptados a las condiciones locales, adelantó Rush.

Acerca del autor

Juan Manuel Repetto
Juan Manuel Repetto
Periodista. Master en Periodismo Documental.

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