¿Falla el diálogo entre las ciencias ambientales y los decisores?

Desde la FAUBA proponen mejorar la comunicación entre ecólogos y los responsables de las decisiones políticas sobre el ambiente. ¿Cuánta información y de qué tipo se debe proveer? ¿Cómo decidirlo y hacerlo?

problemas de comunicación ciencia-usuariosEl conocimiento tácito no está “codificado” en trabajos científicos; está contenido en las percepciones y experiencias de las personas y las sociedades. Ignorarlo sería claramente un error al momento de encarar la solución de problemas ambientales.

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(SLT-FAUBA) Las relaciones entre las ciencias del ambiente, la política y la práctica son complejas, como también lo son los problemas a solucionar. Roberto Fernández Aldúncin, docente de la Facultad de Agronomía de la UBA, profundizó en el tema y señaló varias creencias implícitas propias de los científicos ambientales, que pueden dificultar la solución de problemas, en un articulo recientemente publicado en la revista Environmental Science & Policy. Dejar de lado fuentes alternativas especializadas (papers y libros) o brindar información técnica en exceso puede ser un obstáculo para el trabajo de los que deben decidir cómo manejar los ecosistemas,

“Allí discuto dos ideas. La primera es que disponer de más información no lleva con certeza a la solución de los problemas; por el contrario, suelen aparecer nuevos pros o contras de las opciones disponibles, o nuevas preguntas o alternativas que complican el panorama. La segunda es que lo ambiental, al involucrar lo humano, y a diferencia de lo estrictamente ecológico (“lo que es”), entra en el campo de lo normativo (“lo que debe ser”). Por este motivo, si bien los datos objetivos son necesarios, casi nunca resultan suficientes. Con la misma información técnica, las personas podemos actuar de formas muy distintas”, sostuvo Fernández, quien también es investigador independiente del Conicet.

El investigador resaltó que es crucial disponer de información científico-técnica de calidad, que sólo se puede generar y aprovechar con la ayuda de personas y medios especializados. “Sin embargo —enfatizó—, los trabajos científicos no son la única fuente de información relevante”.

Calvin, Hobbes y el exceso de información

La creencia de que más información facilita la toma de decisiones está ampliamente difundida entre los profesionales de las ciencias básicas.

“Los datos que generan las ciencias básicas son el corazón de un paquete necesario y no suficiente para encarar el manejo de ecosistemas. Casi siempre existe, y debemos tener en cuenta, lo que se llama conocimiento tácito: datos de la experiencia, valores, creencias, historias y lenguajes compartidos que poseemos las personas y las sociedades. Este conocimiento incluye la habilidad para aplicarlo en distintos contextos. Los profesionales podemos hacer análisis profundos, y a veces originales, sobre un problema, pero los idóneos que han lidiado con el sistema durante años casi siempre pueden aportar datos y visiones complementarias que facilitan el camino hacia soluciones viables”, afirmó Roberto.

El profesional como traductor

Fernández Aldúncin le explicó al sitio de divulgación científica Sobre La Tierra que los ecólogos aún parecen estar “atrapados” en el modelo de déficit de información, suponiendo (muchas veces de modo implícito) que ésta se mueve de forma lineal y en un solo sentido desde los expertos a los usuarios, y que siempre es el factor limitante para la toma de decisiones. “Esto necesariamente lleva a un entendimiento incompleto de lo importante que es la participación de los ciudadanos y de otros actores no especialistas como co-generadores de conocimiento”.

En este sentido, el investigador destacó el rol de los profesionales del ambiente como traductores entre la comunidad y los científicos. “En cualquier campo, los especialistas se comunican en un lenguaje propio, codificado. Los divulgadores científicos tal vez sean el ejemplo más simple de las muchas categorías de decodificador. Nosotros, como agrónomos, siempre hacemos el esfuerzo de exponer nuestro conocimiento profesional en un lenguaje práctico, ya que los que nos consultan (sean productores, tomadores de decisiones o la comunidad en general) no tienen por qué manejar los temas y la jerga de nuestra especialidad”.

Clase de Botanica con Diego Medan

Los profesores universitarios actúan como traductores de información codificada cuando transmiten sus conocimientos a los alumnos. Foto: Luis Pozzi

Para mostrar que el flujo de información no es unidireccional, Fernández trazó una analogía simple con los docentes de la FAUBA. “Actuamos a la vez como codificadores y decodificadores. Por un lado, tomamos los problemas de los sistemas productivos, vemos a qué disciplina pertenecen (la física, los suelos, la fisiología, etc.), codificamos las preguntas y consultamos las fuentes especializadas y los textos para extraer la información que ayudará a la solución. Pero la comunicación también se da en el otro sentido: la transferencia de ese conocimiento a los destinatarios (p. ej., alumnos de distintos niveles) se debe realizar en forma decodificada”.

La llave de la biblioteca

Fernández destacó la preparación de los alumnos de la FAUBA para buscar y decodificar información. “Se mueven en un ámbito universitario que no sólo transmite conocimiento sino que también lo genera. Están habituados a leer papers y a dialogar con sus autores, y esto es muy positivo para su vida profesional posterior. Tener un plantel de docentes-investigadores con dedicación exclusiva facilita que los alumnos, que en su gran mayoría no van a ser investigadores, conozcan los métodos de la ciencia, cómo se obtienen los datos y cómo se codifica la información para comunicarla en revistas especializadas”.

Alumnos en Biblioteca FAUBA

Los alumnos de la FAUBA adquieren la práctica de buscar, leer e interpretar información científica. Foto: Luis Pozzi

“Nuestros estudiantes adquieren un buen entrenamiento para manejar información, lo cual es una herramienta de alto valor al momento de contextualizar el problema. La literatura dice que los problemas más complejos de resolver son los llamados contexto-dependientes. Por ejemplo, una de las muchas razones por las que uno no debe automedicarse es que, en cierta medida, todos somos distintos. Las dolencias o características de cada individuo hacen que los médicos prescriban diferentes medicamentos en cada caso. Los problemas del ambiente involucran sistemas naturales y sociales que evolucionan a la par: ante un problema, generamos una solución y luego el sistema responde con otros procesos que modifican el contexto. Y así sucesivamente”, finalizó Roberto.

Acerca del autor

Pablo Roset
Pablo Roset
Ingeniero Agrónomo, MSc. en Recursos Naturales (UBA), escritor y músico.

3 Comments on "¿Falla el diálogo entre las ciencias ambientales y los decisores?"

  1. Los científicos desconocen técnicas básicas del management moderno. Y no se exponen a sus carencias (como todos). Eso dificulta un planteo de problemas en términos de realidad consensuada (no hipótesis experimentales de pocas personas y cada una en su mesada, con su cuaderno, ademas, con participaciones lejanas en el espacio y diferidas en el tiempo). Si se lograra transponer a la realidad, lograrían acceder a la toma de decisiones consensuadas. Es mucho mas difícil. Es instantáneo y en el mismo lugar. Ni es una sola área, ni un solo tema, con definiciones. La polisemia en sí misma exige consensuar, pero partiendo de un punto común de claridad básica. Tal vez sea sólo buscar un objetivo pequeño y claro. De mejora y pactar. La toma de decisiones en grupo es dialógica. No necesariamente la lógica es didáctica. Sí termina en un punto de comprensión mejorada.

  2. Lo que no logro comprender de esta nota es por qué si estamos hablando de las ciencias del ambiente hablan luego de los ecólogos.
    Los que estudiamos ciencias ambientales somos ambientólogos y no ecólogos, ya que no estudiamos ecosistemas sino el ambiente en general.

  3. Roberto Fernández | 26 octubre, 2016 at 2:48 pm | Responder

    Roxana, creo que estamos de acuerdo, y en todo caso tu duda surge de lo difícil que es resumir en un espacio tan breve el contenido de un artículo más extenso. Quien te escribe es agrónomo especializado en ecologia, es decir alguien formado sobre todo en ciencias naturales. Justamente, la motivación para el artículo es que quienes venimos de esas ramas del conocimiento no tuvimos la suerte de tener una formación de grado tan sólida en ciencias humanas y sociales como los estudiantes actuales de ciencias ambientales… y por eso es bueno que (nos) recordemos de la importancia de los demás tipos de conocimiento para la solución de problemas tan multidimensionales como los relacionados con el ambiente. Gracias por tu comentario, y saludos. Roberto

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