Polinizadores en caída libre

La desaparición global de estos insectos ya afecta a la producción de alimentos. Un estudio internacional, en el que participó la FAUBA, alertó que es necesario conservar hasta un 37% de áreas silvestres en regiones agrícolas para proteger mariposas, abejas y abejorros.

(SLT-FAUBA) Los polinizadores vienen disminuyendo desde hace décadas en todo el planeta. Están perdiendo sus hábitats naturales por la expansión de la agricultura, los agroquímicos y otros factores. La consecuencia es preocupante: también caen los rindes de cultivos esenciales para nuestra alimentación. ¿Cuánta superficie silvestre más se puede perder? Un estudio internacional al que la FAUBA aportó datos clave mostró que para proteger a las abejas, los abejorros y las mariposas se debería conservar entre 16 y 37% del área en cada paisaje agrícola. En la Argentina se protege entre el 5 y 15%, y no sería suficiente. Resaltan la importancia de mejorar la calidad de los recursos florales.

“Desde los ‘60s, los polinizadores vienen decreciendo al perder sus hábitats naturales. Los primeros registros llegaron con la ‘revolución verde’, que trajo el uso masivo de agroquímicos y otros insumos, y la homogeneización del uso de la tierra”, comentó Mariano Devoto, docente de Botánica General en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA).

La reducción de las áreas naturales es la causa principal de la caída de la polinización en el planeta. Foto: 123RF.com

La reducción de las áreas naturales es la causa principal de la caída de la polinización en el planeta. Foto: 123RF.com

A lo que añadió: “Hoy, la tendencia continúa. En todo el mundo, la agricultura, el cambio global y la urbanización avanzan sobre áreas silvestres, reduciendo aun más los espacios que los polinizadores necesitan para alimentarse, nidificar o refugiarse. Así, la caída en la polinización puede impactar directamente en la producción de alimentos”.

“La ciencia muestra que los rindes de algunos cultivos que dependen de abejas, abejorros y otros insectos pueden caer mucho si la polinización es insuficiente. Por ejemplo, frutales, hortalizas, girasol o café. Incluso, el área que ocupa este tipo de cultivos crece más rápido que la del resto. Necesitamos de la polinización cada vez más”, señaló Mariano, quien también es investigador del CONICET.

El trabajo publicado en Science sintetizó 59 estudios de 19 países. La FAUBA aportó datos clave. Imagen: jeffollerton.co.uk

El trabajo publicado en Science sintetizó 59 estudios de 19 países. La FAUBA aportó datos clave. Imagen: jeffollerton.co.uk

Frente a estas amenazas, ¿cuánta superficie silvestre más puede perder el planeta? Para abordar la pregunta, la Universidad de Wageningen, Países Bajos, lideró un estudio —del cual participó la FAUBA por la Argentina— buscando establecer la cantidad mínima de hábitat natural que necesitan los polinizadores.

“El trabajo analizó datos de distintos grupos de polinizadores, en 1250 paisajes agrícolas, es decir, en áreas naturales transformadas para hacer agricultura y ganadería. “Participaron 80 investigadores de 19 países. Nosotros aportamos los datos de la tesis doctoral de Marcos Monasterolo, quien estudió el tema en las zonas aledañas a la Ea. San Claudio —de la UBA—, en la provincia de Buenos Aires”, explicó Devoto.

“Los resultados muestran que las mariposas son el grupo más sensible: para estar efectivamente protegidas, necesitan un 37% de hábitat natural, siempre hablando a escala de paisajes agrícolas. Por su parte, los abejorros requieren un 18%, y las abejas, un 16%”, destacó el docente. El estudio fue publicado en la prestigiosa revista científica Science.

Según Mariano, la cantidad de superficie silvestre disponible en el mundo para estos insectos no alcanza. “Los porcentajes que hallamos representan ‘pisos’ por debajo de los cuales las especies polinizadoras se extinguen localmente. Son bastante más altos que el 10% que establece la Unión Europea como meta de conservación para 2030. La situación es muy preocupante”.

Las mariposas son los insectos polinizadores más afectados por la reducción del hábitat. Fuente: britannica.com

Las mariposas son los insectos polinizadores más afectados por la reducción del hábitat. Fuente: britannica.com

El trabajo también asigna un rol importante a la calidad del hábitat. “Partiendo de que las áreas naturales en los paisajes agrícolas suelen estar degradadas, una visión realista es primero aumentar su superficie. Y una vez por encima del piso, asegurar su calidad sembrando mezclas florales adecuadas, manejando bordes de caminos y evitando el pisoteo del ganado, el paso de la maquinaria y las aplicaciones de agroquímicos, algo que desde la FAUBA estudiamos hace años”, subrayó.

El campo argentino, ¿conserva?

Mariano Devoto se refirió a la proporción de áreas naturales en paisajes agrícolas de nuestro país. “Hay pocos trabajos que aportan cifras. En la Región Pampeana se conservaría entre 5 y 8%, y en otras partes del país, hasta un 15%. Aun cuando estos valores no son elevados, es posible que sean insuficientes para muchos grupos de polinizadores”.

El estudio evidenció que los abejorros necesitan al menos 18% de área natural en paisajes agrícolas para sobrevivir. Foto: Nature Today

El estudio evidenció que los abejorros necesitan al menos 18% de área natural en paisajes agrícolas para sobrevivir. Foto: Nature Today

El investigador reconoció que el 37% que surgió del estudio podría alarmar a los productores. “¡Nadie conservaría semejante proporción de campo! Pero hay que considerar que es el piso para las mariposas. Otros polinizadores tienen umbrales más bajos. Por suerte, los productores ya van conociendo el valor de cuidar la biodiversidad, y por diversos motivos”.

Mariano sostuvo que algunos son más ‘idealistas’ y les gusta hacer las cosas bien en sentido ambiental: conservan áreas silvestres por el simple hecho de preservar especies. Otros lo hacen porque entienden que una biodiversidad mayor potencia a los insectos que controlan plagas —depredadores y parasitoides— o preserva la buena salud de los suelos.

También las razones económicas están presentes. “Si el rendimiento de un cultivo cae por no tener polinizadores —digamos, un diez o un veinte por ciento—, el productor debe salir a alquilar colmenas. Ese costo es evitable manteniendo refugios silvestres. No requieren mucho manejo y brindan polinizadores gratuitos”, resaltó.

De la ciencia al lote

Devoto destacó el valor del estudio como marco para tomar decisiones, aunque advirtió que “como es un trabajo a nivel global, para aplicarlo acá, hay que generar información local. Este paso es clave tanto para los productores que busquen implementar soluciones efectivas en sus campos como para quienes toman decisiones a escala municipal, provincial o nacional”.

Para sobrevivir, las abejas silvestres requieren un mínimo de 16% de hábitat silvestre en paisajes agrícolas. Foto: pixabay.com

Para sobrevivir, las abejas silvestres requieren un mínimo de 16% de hábitat silvestre en paisajes agrícolas. Foto: pixabay.com

Para Mariano, el gran desafío es lograr que se considere a la biodiversidad como un insumo medible y valorable en términos económicos y sociales. “Es un recurso a cuidar. Quizás implique ‘complicarse un poco’ como decisor, como productor, como contratista o como persona que está en el día a día de la producción, pero es la agricultura que se viene”.

“La tendencia actual es clara: estos aspectos vinculados a valorar la diversidad biológica y su conservación —y que no suelen ser el centro de los debates— adquieren muchísima importancia de la mano de la información que se está generando. Así que vale la pena involucrarse y ver qué se está haciendo en la temática. Porque no es una moda, es algo que llegó para quedarse”, concluyó.

Acerca del autor

Pablo Roset
Ingeniero Agrónomo, MSc. en Recursos Naturales (UBA), escritor y músico.